viernes, 18 de noviembre de 2016

Homenaje a José G. Cruz



En el Marco de la VII Feria del Libro Usado y Antiguo de Guadalajara. Contando con la presencia de Griselda Cruz, heredera y testigo del legado del Gran Maestro José G. Cruz. Celebrándose el día 15 de Noviembre del 2016, en las inmediaciones del Palacio Municipal de Guadalajara, México.

La Sra. Griselda Cruz, quien en su candidez y amabilidad, al compartir sus testimonios y recuerdos, se confirma la genialidad de José G. Cruz, como padre de familia, como persona, editor, artista de cine, guionista, empresario. Influencia y Tutor de todo un Genero y hoy renombrados dibujantes, creador de técnicas y de personajes entrañables de la cultura popular, siendo el mismísimo "Santo, El Enmascarado de Plata" uno de esas aportaciones, que nace de la Historieta y llega a conocerse mundialmente en la Pantalla de Plata, el Cine.

Se agradece nueva e infinitamente a la Sra. Griselda Cruz, el permiso para publicar y divulgar la transcripción de unas cuartillas mecanografiadas, una auto-biografía por parte del mismo José G. Cruz, dedicadas a su hija y heredera universal. Espero la disfruten y sirva para que se den una idea de la persona que fue en vida este multi-disciplinario Creador. Además, que sirva como un espejo en donde nos podamos ver donde estamos parados en el tema de la historieta en México.
BIOGRAFÍA DE JOSÉ G. CRUZ


José G. Cruz nació en Teocaltiche, Jalisco, cabecera del Onceavo Cantón, el 31 de Enero de 1917.  Desde los primeros años hay una marcada inclinación por el dibujo, dedicándose a copiar estampas y cuentos, lo que hace pensar en una posible manifestación artística, haciendo creer a sus padres que el muchacho algún día abrazara la carrera del sacerdocio.

A los 7 años, la familia se traslada a Aguascalientes, donde estudia en el Colegio Alcalá sin llegar a terminar la instrucción primaria completamente.  La Revolución Cristera obliga a la familia a salir del país, radicándose temporalmente en California, E.U., en donde José G. Cruz recibe su primer gran estimulo al ganar un premio especial en el concurso de Arte que organizo el Condado de Orange durante sus celebraciones anuales.  El premio consistió en un cheque, un pase para el cine, y una expresiva carta llena de estimulantes conceptos por los organizadores.

Al regreso a México, vuelve a Aguascalientes, y su inquietud interior lo hace dejar la provincia para trasladarse a la capital, a donde llega el 7 de Enero de 1934 con solo $45 pesos y muchas ambiciones.  Naturalmente que aquellos pocos pesos, solo duran 4 o 5 días.  Vive en un cuarto de estudiantes para ahorrar dinero.  Trabaja en el mercado de la Lagunilla pintando letreros y los precios de las telas con tinta de escuela.  A veces comía, pero frecuentemente se la pasaba en blanco.  Empieza a contactarse con talleres y estudios de dibujo comercial.  Va adquiriendo conocimientos en el ramo de publicidad, pinta portadas para libros, dibujos para catálogos, etc.

Un día se encuentra empleado en “La Fosforera S.A.”, dibujando las carteritas para los fósforos.  Durante los 3 días que le dieron de vacaciones, se conecta accidentalmente con Editorial Sayrols, donde hace su debut en la historieta, con algo que resulta mucho mejor no recordar… “El Doctor Renton”, argumentada esta historia por un escritor español llamado Don Aureliano de Cámara.  La historieta se iniciaba y cualquier mediocridad podía defenderse de aquella época heroica.  La mas grande admiración de Cruz era hacia dos figuras, el norteamericano Milton Caniff y el mexicano Alfonso Tirado, verdadero impulsor y pionero de la historieta mexicana como industria, hombre de visión insospechada a quien todos actualmente le debemos, lo que en diferentes categorías, hemos podido hacer en esta línea.

Aun no se ha dado a Tirado, el sitio que en justicia le corresponde, y los dibujantes mexicanos tienen el deber de reconocerlo en forma oficial y pública, como el padre de la moderna historieta mexicana.

De Editorial Sayrols, pasa José G. Cruz a Editorial Juventud y debuta en Paquito con una historieta llamada “El Beso de la Muerte”.  Después hace para Pepín “Los Hermanos Landers”, “Brenty”, “Juan Sin Miedo”, “Nancy”, “El Monje Negro”, etc.

Surge su más grande hit por aquella época, “Adelita y las Guerrillas”.  Es invitado por Cerveza Monterrey para aparecer en un célebre programa “Consagrados por la Fama”.
Inspirado por las ideas de Alfonso Tirado que hacia ensayos en medio tono en el “Flechador del Cielo”, Cruz piensa en la realización en serio de un nuevo tipo de historieta y trata de evolucionar la nueva fórmula de acción, por otra más humana y mas adaptada a nuestra idiosincrasia latina, especialmente la mexicana.  Es entonces cuando surge la innovación más trascendental a la novela con perfiles humanos y realistas que tiene un principio y un fin.  Son novelas de dos o tres meses y dibujadas completamente en medio tono.  La primera en esta línea fue “Ocaso”, siguiéndola “Polvo de Estrellas”, “Ventarrón”, etc.

Buscando nuevas modalidades, Cruz planea en darle más realismo a la historieta y crea el FOTOMONTAJE, revolucionando en forma definitiva la técnica mundial de la historieta.  Actualmente, en Argentina, Italia, Francia, Estados Unidos, y México.  Se sigue con este sistema sin haya sido posible mejorarlo ni darle el menor cambio novedoso.  Generalmente, los que siguen este sistema son los viejos ayudantes y colaboradores de Cruz, quienes a su vez preparan y lanzan nuevos valores en esta línea.

Cruz tiene una nueva idea, publicar en tomos completos todas aquellas historias que ya el publico había visto en las revistas diarias y continuadas.  Propone a José García Valseca el lanzamiento de “Tango” (otra historia dibujada completamente en medio tono).  Se reciben más de $50,000 pesos de lectores que quieren apartar su libro.  Valseca decide que no es el momento de hacer tal innovación y le regresa el dinero a los lectores.  Posteriormente esta idea, que había sido abandonada, fue revivida por Sealtiel Alatriste, quien la propuso a Novedades, siendo ellos los que la llevaron a la realidad.  Naturalmente que lanzaron libros completos, pero con Publicaciones Herrerías, sin tomar en cuenta al que lanzo dicha idea.  Buscando nuevos planes para hacer costeable y rápida la realización de las historieta de líneas, Cruz resuelve crear sus series dibujadas, consistentes en dibujar de dos a trescientas caras de un solo personaje con toda la gama básica de expresiones y luego imprimir dichas series en cinco o seis tamaños que fluctúan desde los 15 centímetros hasta 1 centímetro.  Esto, naturalmente que representaba una inversión casi increíble y llego a invertirse cerca del millón de pesos en crear un archivo básico para poder dar forma y vida a esta nueva modalidad.  Por estas fechas, alguien había creado a su vez un sistema a base de sellos de goma, imprimiendo las caras de los personajes en los cartones y luego entintándolos con tinta china a mano después.  En realidad, hay mucha similitud en el sistema, con la diferencia de que el sello de goma era más limitado y su campo, desde luego más estrecho.

Con “Santo, El Enmascarado de Plata”, José G. Cruz revoluciono por completo los viejos sistemas seguidos por Pepín y Chamaco, al extremo de precipitar la decadencia de estas dos revistas que parecían inmovibles.  Naturalmente, siguieron las copias y las imitaciones.  Surge “El Medico Asesino”, “Blue Demon”, etc.  Revistas hechas por los propios ayudantes de Cruz, con esa peculiar deslealtad de los envidiosos e ineptos.  Surge una ola de publicaciones bajo los nuevos formatos y las ideas que Cruz lanzo a través de la Editora.


Ediciones José G. Cruz.


Bajo esta firma comercial salen al mercado la revista semanaria “Muñequita”, el semanario “La Pandilla”, el semanario “Adelita y las Guerrillas”, “Apariciones”, “Canciones Inolvidables”, etc.  No todas fueron el éxito que se esperaba, el mercado estaba saturado y la competencia y el choteo habían llegado a su punto culminante, haciendo difícil el manejo público.

Todo mundo que tenía unos cuantos pesos, se constituyó de inmediato de “Editor”.  Esto trajo como consecuencia la confusión de todos los públicos y el natural repudio de las revistas.  Surge la ola de la pornografía, encabezada por Mario, Salas, etc.  Esto provoco la intervención de la Secretaria de Educación y una serie de procesos, acabando por desprestigiar casi por completo a la historieta mexicana.

Pasada esta tormentosa situación, la industria de la historieta empieza a ganar terreno lenta y paulatinamente, y así llegamos a 1961, en que de hecho, solo tres o cuatro Editoras serias controlan de hecho la situación.  Algunos aventureros soñadores, aun se lanzan a la lucha, pero sus escasos recursos los echan a fracasar tarde o temprano para ir depurándose en el campo y haciendo resaltar a valores incuestionables como Germán Butze, un Vargas, o un Gutiérrez.

La Época Heroica de la historieta con sus pioneros y sus soñadores románticos ha pasado a la historia.  Al público ya no se le engaña fácilmente como cuando se inicio esta industria, y es por eso que muchos han tenido que irse eliminando por sí mismos, refugiándose en diferentes actividades y recordando con añoranza los días en que creían ser figuras.

En su progreso incontenible, la civilización exige nuevas modalidades.  Algunos tienen la clara visión y el sentido común necesario para acomodarse y rimar con su época, y las nuevas generaciones.  Otros, siguen aferrándose a los viejos sistemas.

¿Sabremos interpretar al público por mucho tiempo más? ¿Surgirá otra camada de creativos que vuelvan a llevar a la historieta mexicana a las alturas maravillosas de 1944?

El tiempo nos dará la contestación adecuada.


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